Lo más probable es que no necesites que te digamos lo beneficiosas que pueden ser las amistades en tu vida. Un buen amigo puede ayudarte en los momentos más difíciles. Tener buenas amistades puede conducir a una mejor salud mental, así como a una mejor salud física. Pero, ¿qué ocurre si no tienes amigos que te parezcan amistades sanas? El objetivo de este artículo es darte herramientas para cultivar amistades beneficiosas y sanas en tu vida.
¿Por dónde empiezo?
Puede parecer un tópico, pero para hacer amistades sanas, debes ser tú mismo con la gente. Intentar ser alguien que no eres requiere mucho trabajo, y si consigues hacer amigos de esta manera, esos amigos no te conocerán realmente. Conocerán una versión de ti que tú querías que vieran. Esto puede conducir finalmente a amistades insatisfactorias. Asegúrate de ser auténtico en todas las situaciones sociales: ésta es la clave para hacer amigos. Si hay personas que no quieren ser tus amigos cuando eres auténtico, entonces no son las personas de las que quieres ser amigo de todos modos.
¿Cuáles son los signos de que una amistad es sana?
Hay algunas preguntas que debes hacerte para determinar si una amistad que tienes es sana:
- ¿Es una persona con la que te entusiasma compartir grandes noticias? En una amistad sana, deberías estar entusiasmado por compartir, y no temer cómo pueda reaccionar la otra persona.
- ¿Sientes que puedes pedirles ayuda? En una amistad sana, deberías sentir que la otra persona estaría encantada de ayudarte en un momento de necesidad.
- ¿Te dedica tiempo? En una amistad sana, debe parecer que ambas personas hacen el mismo esfuerzo por verse, o al menos se ven si no es posible verse por el motivo que sea.
- ¿Sientes que esa persona conoce tu verdadero yo? En una amistad sana, deberías poder ser tú mismo.
- ¿La otra persona te hace sentir respetado? ¿Sientes que la otra persona valora tus opiniones e ideas? Los amigos siempre estarán en desacuerdo a veces, pero un buen amigo no te hará sentir menos por tener una determinada idea u opinión.
- ¿Tienes ganas de verlos? Si temes reunirte con un amigo, puede ser una señal de que esa amistad necesita ser examinada.
¿Qué puedo hacer para que mis amistades sean más sanas?
Hay muchas formas de trabajar tus amistades y hacerlas más sanas. He aquí algunos ejemplos.
- Sé un buen oyente: aprender a escuchar bien puede beneficiar todas tus relaciones. Escuchar activamente, y no esperar simplemente a decir tu opinión o comentario, puede conducir a conexiones más profundas con los demás.
- Intenta no comparar: la competencia y la comparación pueden provocar celos. Esto puede ser perjudicial para una amistad sana.
- Sé amable: esto casi no hace falta decirlo, pero lo diremos de todos modos. Alguien que trata a la gente con amabilidad es alguien con quien la gente quiere estar. La positividad genera más positividad.
- Respeta los límites: si hay cosas que sabes que la persona no quiere que hagas en relación con vuestra amistad, no las hagas. Parece muy sencillo, pero a menudo podemos quedar atrapados y no reflexionar sobre nuestros actos.
- Sé abierto: una vez creada la confianza, es importante bajar la guardia. Ser capaz de compartir profundamente con tus amigos puede llevarte a sentirte más realizado en tus amistades.
Todos conocemos la importancia de un buen amigo. Un buen amigo es alguien en quien puedes confiar para que esté ahí cuando lo necesites: Alguien con quien no tienes miedo de compartir tu verdadero yo y de ser tú mismo. Este tipo de amistades valen mucho, y nunca te arrepentirás de esforzarte por cultivarlas.